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viernes, 25 de noviembre de 2011

Afirmaciones

¿Qué son afirmaciones?

Las afirmaciones son pensamientos positivos que repetimos para sembrarlos en la conciencia. A través de la repetición de frases positivas (afirmaciones) alimentamos nuestro cerebro con ideas productivas que nos encaminaran a realizar acciones productivas.

La mente humana es increíblemente poderosa y si no le damos un objetivo claro pues la pobre con toda su energía no focalizada andará saltando de idea a idea sin saber que hacer, por el contrario, si ponemos en ella -en la mente- ideas claras y propósitos definidos ella va a ayudarnos a crear una realidad hermosa, fructífera, exitosa y relajada.

El principio de las afirmaciones consiste en elegir los propios pensamientos, aquellos que definen más tus anhelos y utilizarlos el número de veces que sea necesario para que su fuerza creativa nos encamine a tomar los pasos y las acciones que van a producir resultados en el mundo real.

Aquí te ofrezco alguna de las afirmaciones que me han ayudado y espero que a ti también te sirvan. Sinembargo te invito a crear tus propias afirmaciones, su poder es efectivo y maravilloso, inténtalo, corta diez pedacitos de cartulina, allí en cada uno escribe una afirmación, llévalas contigo, léelas, repítelas, memorízalas y verás como van a cambiar tu vida.

Soy fuerte y puedo vencer cualquier obstáculo.
Voy a cumplir mis metas
Voy a tener éxito.
Tengo todos los poderes para triunfar.
Tengo confianza en mi mismo.
Voy a tener la vida que deseo tener.
Estoy en paz conmigo y con los demás
Me libero de culpas.
Me libero de las experiencias negativas.
El pasado no existe.
Vivo en el presente.
Construyo mi futuro.
Soy valioso (a).
Soy capaz.
Soy libre.
No llevo ni rencores ni resentimientos.
Mi alma va limpia de odios.
Vivo en comunión con el amor y la felicidad.
Tengo armonía interior.
No hay errores sino experiencias.
No hay problemas sino oportunidades.
Soy dueño (a) de mis emociones.
Yo decido parar de estar triste.
Yo decido empezar a ser feliz.
Las penas y las nostalgias se marchan.
Yo construyo mi propia vida.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Congruencia & Incongruencia

La congruencia es esa sensación interna que se genera cuando lo que estamos haciendo o pensando tiene una buena dosis de veracidad, equilibrio, coherencia, sinceridad que nos impulsa a continuar con cualquier proyecto porque estamos en el camino correcto y ecológico.

Es un sentido de dirección y de energía interior que nos permite avanzar hacia nuestro objetivo sin excusas, justificaciones o demoras. Éste procede de tener todas las partes de uno trabajando unidas hacia el objetivo aspirado.
Cuando tenemos un objetivo claro y bien enfocado en nuestro horizonte, todas las partes involucradas participan en equipo para lograrlo, eso es congruencia.
Cada parte participa a su manera y contribuye hacia el logro del objetivo. Es como si todas estuvieran de acuerdo. Estas partes involucradas son los valores, principios, hábitos, creencias, sueños, deseos, visualizaciones, etc., y pareciera que se funden juntas para obtener un resultado.
Cuando hay congruencia, el logro de cualquier objetivo es fácil y se alcanza con un esfuerzo mínimo, porque todas las fuerzas propias tiran hacia la meta sin problema. Sin duda, todos hemos percibido esta sensación de logro en algún momento de nuestra vida.
Una persona con carácter carismático destaca cuando vemos que es fiel a su palabra consigo mismo y con los demás. Sus acciones reflejan lo que dice y su ejemplo va de la mano con su estilo de vida. Su congruencia se hace notar porque no se contradice ni se justifica, sino simplemente obtiene resultados.
Este ejercicio te ayudará a identificar la congruencia y a darte cuenta qué sucede en tu interior.
“Cierra los ojos y piensa en algo que querías con todas tus fuerzas y lo lograste, reconoce tus sentimientos congruentes: cuales son tus valores, tus creencias y la intención. Date cuenta cómo juntas cobran fuerza, observa los detalles de tu objetivo. Todo trabaja por ti y para ti para lograr tu deseo. Siente cómo se dan las cosas. ¿Hay algo en específico que pueda definir su congruencia?”
Lo contrario es la incongruencia, un estado de división interior, de indiferencia y pasividad. “Quiero, pero...” Es como si tiraran de nosotros en dos direcciones. Diferentes partes internas luchan por sobrevivir y cada una tiene su intención positiva. Esto produce un bajo rendimiento en el trabajo, en las relaciones personales y como resultados tenemos efectos nocivos para la salud. No hay energía ni dirección para lograr el objetivo.
La incongruencia es la lucha interna que no termina porque las diferentes partes están en constante conflicto y aunado a estos conflictos interviene la lucha del ego. El ego quiere sobresalir ante todo. Sin embargo, el ego tiene sus propias cualidades que no suelta; en ocasiones es cómodo, en otras, es egoísta, o es dominante. Se dedica al autosabotaje, la inconsistencia, las justificaciones y al autoengaño. Un empleado tiene aspiraciones a subir en la empresa, pero no logra levantarse más temprano para llegar a tiempo a su trabajo. Y diario justifica su falta de puntualidad. Otro se pregunta por qué no es reconocido en la oficina, si hace lo que le piden pero lo hace con pereza y desinterés, no proyecta una dedicación ni entusiasmo en lo que hace. No hay congruencia.
Si pretendes influir en los demás, la incongruencia te hará ver cómo falso, poco sincero, poco confiable, una persona que no tiene palabra y a la que nadie seguirá. ¿Qué impresión te da un médico que tratará tu problema de peso cuando él mismo pesa 100kg? No es muy congruente con sus propias técnicas.
En este ejercicio identifica alguna incongruencia en tu experiencia.
“Cierra los ojos y piensa en algo que por un lado era una buena idea y por otro tuvieras duda, te podía meter en problemas, o había inseguridad, o quizá la extraña sensación de que algo no te convence. Le das vueltas al asunto y no llegas a nada. Te cuesta iniciar y dar el paso, te sientes atorado y no ves el desenlace con claridad. Ésta es una señal de incongruencia. Conócela y reconoce donde estuvo el atore.”
Para librarnos de la incongruencia, es importante averiguar cuales son mis prioridades, mis valores, principios y creencias. Averiguar cuales son mis intenciones verdaderas: ¿dejar de fumar? O ¿sólo bajarle? ¿Seguir con el mismo trabajo aburrido para tener un ingreso? O ¿buscar algo que me entusiasme y pueda desarrollarme congruentemente? ¿Seguir como estoy aunque me cause angustia, ansiedad, enojo, agresividad y los problemas de salud correspondientes? o ¿aprender a trabajar con calma, a resolver las situaciones que se van presentando para lograr un equilibrio con todos mis recursos positivos?
Eres congruente cuando te sientes bien contigo mismo. Todo está en darse cuenta. Cuando no estás en equilibrio, te aconsejo que te detengas y analices tu situación. Después de analizarlo, toma acción, y busca ser congruente con tus principios, tus pensamientos y tus acciones. Verás lo fácil que es sentirse bien y lograrás mejores resultados en cualquier cosa que intentes.

Visitantes de la Noche

Cuando dormimos, las personas mostramos una configuración diferente de nuestro ser; nuestra mente, sentimientos y cuerpo físico se comportan de manera diferente a cuando vivimos despiertos. Debido a ello, el ser humano normal presenta en el estado de vigilia una situación de debilidad y de indefensión que permite su manipulación. Esta circunstancia es aprovechada por una gran variedad de entidades que vienen a ella para operar en él, unas lo hacen de forma positiva y otras negativa. A los encuentros de estas entidades con las personas que están dormidas se les llama “visitas de dormitorio”.
Existen infinidad de inquietantes casos de “apariciones de alcoba”, caracterizadas, entre otros muchos fenómenos, por la aparición de “entidades” casi siempre antropomorfas, a veces rodeadas de gran luminosidad y semitransparentes. En muchas ocasiones son la intervención de criaturas extraterrestres con fines inconfesables.

Miles de personas sienten que en su hogar hay un "inquilino" que, al parecer, no es de este mundo. El trauma o inquietud que originan tales experiencias cambian radicalmente la vida de los testigos y su asimilación depende, en gran medida, del control psíquico, la seguridad en sí mismo y, sobre todo, de un equilibrado estado emocional.

Esos extraños “noctámbulos”.
La finalidad última de algunas de las experiencias de dormitorio es elevar a la persona por encima de los mezquinos intereses, algo así como impulsarla para trascender hacia otras “realidades” más sutiles que la nuestra. Lo cierto es que el trauma vivido al inicio de este tipo de manifestaciones se transforma progresivamente en algo gratificante, en una auténtica experiencia iniciática por la que los terribles y desconocidos “invasores” se convierten en nuestros mejores aliados, en nuestros íntimos “ángeles de la guarda”..., portadores de luz y de conocimiento.
“...Ví que surgía una luz en mi cuarto y que siguió aumentando hasta que la pieza quedó más iluminada que al mediodía. Repentinamente apareció un personaje al lado de mi cama, de pie en el aire, porque sus pies no tocaban el suelo (...) Toda su persona brillaba más de lo que se puede describir y su faz era como un vivo relámpago (...) Cuando lo vi por primera vez tuve miedo; mas el temor pronto se apartó de mí. Me llamó por mi nombre y me dijo que era un mensajero y enviado de la presencia de Dios, y que se llamaba Moroni...”
Esta “aparición de dormitorio” fue protagonizada por José Smith el 21 de septiembre de 1823, dando origen a una nueva religión, la “Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días”, conocida popularmente como la Iglesia de Mormón. Más de un siglo y medio después aún continúan estas historias, pero con otro “decorado”...
Julia G. es una joven ama de casa onubense, de 31 años de edad, acostumbrada a sentir en su propia piel estos encuentros desde que tenía ocho años, y aunque sus experiencias no la han llevado a fundar ninguna religión, sí la han hecho enfocar la vida desde una perspectiva trascendente y espiritual, adentrándose en terrenos esotéricos y en lecturas ocultistas... “Estas experiencias me han ayudado; me han hecho comprender que existen otras dimensiones, quién es Dios, y comprendo que la muerte no existe y que este mundo es una ilusión...”
En la frontera del sueño.
Margarita Lopetegui, quien regentaba una conocida librería en la capital onubense, cuenta: “Soñé con mi padre, cosa que me extrañó, pues le conocía sólo por fotos, ya que murió siendo yo muy niña... Me desperté de pronto a eso de las 3 de la madrugada, traté de encender la luz y, en ese instante, vi a mi padre a los pies de la cama; me quedé estupefacta; cerraba los ojos y le veía, los abría y también le veía; cuando me cercioré de que era cierto, mis manos y mis pies empezaron a temblar, pero no sentía miedo (...) La habitación se hallaba a oscuras, pero quedó iluminada por la luz que proyectaban los ojos de mi padre hacia la cama... “Habló en un castellano perfecto. De repente apareció como la pantalla de un televisor junto a él y entonces allí se proyectó todo el sueño que había tenido”.
La “aparición” iba interpretando todas las escenas oníricas que se sucedían en la pantalla... “A partir de ese momento, supe que los sueños dicen cosas muy importantes y a través de ellos tuve muchísimas revelaciones”, añadió con cierta alegría en sus ojos... Desgraciadamente, aunque a esta mujer -que cuenta con 60 años- estas experiencias le han servido de mucho, han afectado enormemente su relación matrimonial hasta el punto de haber sido abandonada por su marido, quien no toleró nunca esas “cosas raras” que le acaecían a su esposa.
No siempre ocurre algo así, y en el caso de Julia G. su marido no solo acepta con resignación las constantes experiencias de su cónyuge, sino que se ha visto “compartiendo” alguna que otra vez las “experiencias de dormitorio”... “Estaba durmiendo -me señala Julia- y mi marido oyó la puerta, como si alguien la abriera, y escuchó murmullo como de mucha gente. Se oyó ruido de tazas, luego pasos... Cuando quiso incorporarse en la cama para ver de qué se trataba, pensando que eran ladrones, se acercó hacia él un gran ojo y, asustado, me llamó... Al abrir los ojos vi que la habitación estaba llena de gente al pie de la cama. Eran figuras blancas, luminosas y todas iguales. No se apreciaban rasgos, como si fueran siluetas, y no tenían brazos. Había una mujer que cantaba y los demás hacían música con sus voces. Me puse a rezar y de momento desaparecieron por la pared...” (mayo de 1987).
Este puede resultar un buen sistema de defensa contra el posible ataque de estas “entidades” -como asegura la investigadora Ann Druffel-, sobre todo cuando la víctima se ve abordada por una horrible criatura que le convierte los sueños en pesadillas insoportables.
Es todo un reto para nuestra mente saber diferenciar lo real de lo ficticio en estas visiones, que tienen la peculiaridad de producirse en la oscura frontera entre el sueño y la vigilia. Por ello, ciertos relatos que gozan de total coherencia y contienen elementos comunes a otros y que, por tanto, revisten aparente credibilidad, se entremezclan con aspectos absurdos, fantásticos y de difícil definición incluso para quiénes los protagonizan.
Fenómenos paralelos.
El fenómeno de los “visitantes” no viene aislado, sino acompañado de una variopinta fenomenología paranormal que el sujeto ha experimentado, por lo general, desde su infancia (experiencias extracorpóreas, clarividencias, premoniciones, voces desconocidas...) Si profundizamos en el pasado de estas personas no será dificil descubrir antecedentes entre los 8 y 11 años, iniciándose con esporádicos fenómenos de percepción extrasensorial que con el transcurso del tiempo se vuelven más frecuentes y complejos, influyendo de forma directa en su personalidad y en su particular modo de enfocar las cuestiones trascendentales, pues, como argumenta el investigador Peter M. Rojcewicz, “así como las creencias tradicionales pueden influir sobre las descripciones y las interpretaciones de las experiencias, también los encuentros anormales recurrentes pueden modificar las creencias tradicionales”.
“A los 10 años comencé con estas cosas, cuando murió mi tío y se me apareció. Al poco tiempo empezaron fenómenos de ruidos, golpes y sombras. Tenía las experiencias acostada. Cuando cerraba los ojos, flotaba en el aire y veía caras...”, rememoró Hermelinda Humanes. Al preguntar a Julia G. sobre sus primeras experiencias, está nos llevó hasta 1969, cuando sólo tenía 8 años... “La primera vez escuchaba unas voces, cuando me levantaba sola de la cama (recuerda todavía con cierta inquietud). Escuchaba la voz de una mujer que me llamaba por mi nombre, como si me quisiera decir algo... Yo me tapaba la cabeza y ya me dormía. Cada vez que me levantaba para ir al lavabo me ocurría lo mismo, hasta que una noche vi una figura blanca, pero era como una nube que se convirtió en una persona. La cara era de mujer, morena, con una túnica blanca; estaba sonriendo, pero no me habló nada... Me acosté y me tapé la cabeza; sentí que se acercó a la cama, pues oí los pasos, pero no me tocó; sólo me rozó y sentí que se fue. Esa fue la primera experiencia que tuve...”
Plasmar por escrito todos los fenómenos y experiencias que se han desarrollado en torno y a través de Julia, sin contar las “experiencias de dormitorio”, ocuparía todo un largo artículo... Psicografías, viajes astrales, psicometrías, premoniciones, contactos telepáticos, avistamientos, etc.
El contagio psíquico.
Hay un importante dato que debemos tener en cuenta: el fenómeno “impregna” a otros habitantes de la casa, se contagia... El marido y la hija mayor, de 10 años, ya están viviendo sucesos paranormales análogos a los protagonizados por Julia G. El marido, Antonio C., tuvo un encuentro ovni mientras se hallaba (por cuestiones de trabajo) en alta mar. Fue el 12 de noviembre de 1990 y pudo visualizar frente a las costas de Angola -junto a otros miembros de la tripulación del barco “Monte Penisa”- un gran “objeto” luminoso que ascendía y descendía para luego quedarse estático y, finalmente, desaparecer a gran velocidad... No ha sido la única vez que ha podido ver fenómenos anómalos y extraños “fogonazos”, cuando por la noche sale a cubierta para otear el cielo estrellado. La hija, María del Mar, en 1988 (con la misma edad en la que la madre comenzó sus experiencias) presenció una noche, junto a la cama, la aparición de “un ser alto, moreno, con túnica blanca y con un crucifijo”. Tiempo después, vio otra “entidad”, pero esta vez era “rubio, con pelo largo y ojos rasgados”...
El caso de Vicente tampoco es aislado, puesto que otros miembros de su familia, como su sobrino, se han visto envueltos en historias de similares características, abundando los avistamientos y la presencia de sombras en la oscuridad de la noche. En las experiencias de Hermelinda destacan las visiones apocalípticas: días de oscuridad, una “bola de fuego” que se avecina hacia nuestro planeta, evacuación de los elegidos (llevada a cabo por Ovnis), cataclismos, etc. Desde temprana edad ella predecía la muerte de determinadas personas. Su marido, Carlos, pese a ser crítico y escéptico con las vivencias de su mujer, ha tenido que reconocer que a veces ha vivido situaciones inexplicables, como la de encenderse y apagarse las luces de la habitación, sin que, por supuesto, nadie fuera el causante de ello.
Como último ejemplo, cabe señalar que Margarita, aparte de sus “apariciones” nocturnas y de sus proyecciones astrales, recibe por vía psicográfica un sinnúmero de bellas poesías reveladas por elevadas “entidades espirituales”, o al menos eso es lo que asegura. Es sorprendente la pila de cuadernos que guarda como un tesoro y que recogen esos dictados del “más allá”...
La intervención extraterrestre.
Muchas "Experiencias de Visitantes de Dormitorio" son abducciones extraterrestres, pero como se producen únicamente en el dormitorio, se les ha denominado así. Los relatos de los abducidos respecto de estos extraterrestres concuerdan bastante: figuras pequeñas, delgadas, de enormes ojos negros almendrados, transporte a naves espaciales, exámenes de los órganos de la reproducción, contactos sexuales, embarazos, sustracción de los fetos, etc.
Y no se trata de casos aislados, sino de una cantidad inusitada en todo el mundo, que obviamente no puede atribuirse a ninguna confabulación de algunos avivados ni tampoco a alucinaciones.
  Voces que ordenan.

Vicente, que así se llamaba, hablaba también de sus visiones nocturnas. Las “experiencias de dormitorio” pueden llegar a obsesionar al testigo de tal forma que crea ser víctima de un constante control y seguimiento por parte de las “entidades” y aunque la experiencia no tenga un origen psicopatológico, sí puede generar una “escisión de la personalidad” si no es bien “digerida” por el perceptor.

Algo así parecía verse en Vicente, debido a sus ideas bastante delirantes. Afirmaba sentir extraños pitidos -casi siempre dos- en la zona posterior de la nuca. Para él era el aviso de que “ellos” estaban allí. Tras dicha señal, su ritmo cardíaco y respiratorio aumentaba considerablemente y sus miembros comenzaban a temblar. “Inmediatamente tras los pitidos -contaba angustiado- empiezan los movimientos y comienza a bailar uno en la cama. Era un “meneo” espantoso. Llegaba a pensar de que se me iba a parar el “motor” -refiriéndose al corazón-; es más, hubo un momento en que no lo sentí. El ruido lo escucho perfectamente y otras veces, a nivel mental, he sentido otros pitidos, otras cosas raras. La última vez fue en la nuca, donde tenemos la cervical... Oí dos pitidos como diciendo: ¡Aquí estamos!...”
Este malogrado testigo creía que por las noches esas “entidades” experimentaban con él. Era tal su convicción y predisposición, que solía dirigirse a “ellos” diciendo: “¡Venga, que ya estoy dispuesto; haced lo que queráis conmigo!”. Constantemente, al despertar, veía a la altura de media habitación “luces” de colores rojos y azules. No faltaron “voces” que le ordenaron tomar una actitud o postura. “Estaba acostado, serían las cuatro de la madrugada y de pronto siento los pitidos en mi cerebro. Comprendí que eran “ellos”. Intenté levantarme, pero una voz me dijo: ¡Permanece echado!”. Su obsesión llegó a extremos inusitados cuando aseguró que esos “visitantes” convivían en su casa. “Presiento que están en la habitación conmigo y, de alguna manera, se me manifiestan” -dijo convencido-. Una tarde, oyendo detenidamente sus originales aseveraciones, su mujer empezó a sonreír ante lo que decía su marido, y éste, malhumorado, le replicó: ¡Mira Isabel, ahora mismo “ellos” están aquí y están viendo que tú te estás riendo...!”
Hermelinda Humanes, narra en otra ocasión un hecho relacionado con este asunto. “En la visión que tuve vi que un niño me avisaba de que había dos soles. Salgo a la calle y al salir veo que era por la mañana, y me dije: “Si el sol está aquí, ¿cómo es que hay otro?...” De pronto vino hacia mí la nave y ya no recuerdo nada. Cuando me desperté me encontré en una sala que era toda metálica, redonda, con unos mandos; veo una mesa de operaciones donde yo estoy tumbada; la mesa está en el centro, hay una lámpara grande, redonda, arriba en el techo. Delante de mí había tres seres muy altos, vestidos con monos blancos, delgados y que desprendían una cierta energía positiva... Mentalmente, me dieron la opción de verles las caras, pero me advirtieron que tenía que estar muy preparada para vérselas... Entonces yo, no sé por qué, decidí no verles las caras. Después de eso recuerdo que me levanté completamente nueva, repuesta, como si me hubieran puesto pilas nuevas...”
  Un extraño sonido en la nuca.

Esta señora, Hermelinda Humanes, recordó (tras preguntarle si había descubierto en alguna parte de su cuerpo alguna extraña marca o cicatriz) haber notado por aquellas fechas del “encuentro”, a finales de 1989, “algo que encoge y suena... como dos granitos en la nuca...” Es significativo, como se desprende del relato, que las “apariciones de dormitorio” contengan simultáneamente elementos de dos polos que parecían bien opuestos: las abducciones y el contactismo.

Los “extraterrestres” tampoco se ausentaron de las enigmáticas visiones de Margarita Lopetegui. Haciendo memoria recordó que “en 1978, cuando tenía 45 años, empecé a contactar telepáticamente con “Luz del Alba” -según me confesó, este “ser” era oriundo de Ummo. Me hablaba de Adán y Eva, de Lucifer, de su rebelión y otras cosas así...” Y en sueños, ella viajaba hasta la “nave extraterrestre”, donde “un ser vestido de blanco y al que no le veía la cara me daba instrucciones” (descripción similar a la que hizo Hermelinda sobre los tres seres).
No es necesario viajar por una carretera solitaria para tener un encuentro cercano con Ovnis, ni tampoco invocar a los “hermanos cósmicos” sobre la cima de una montaña... El fenómeno se ha “transmutado” a sí mismo, y ahora nuestro propio hogar, la intimidad de nuestra alcoba, puede convertirse en el escenario ideal para manifestarse entes que, a buen seguro, no pertenecen a nuestra “realidad” cotidiana...

lunes, 31 de octubre de 2011

El Poder de la Intencion

Esta ley se basa en el hecho de que la energía y la información existen en todas partes en la naturaleza. Todo el universo, en su naturaleza esencial, es el movimiento de la energía y la información
Los seres humanos, pertenecemos a una especie privilegiada. Tenemos un sistema nervioso capaz de tomar conciencia del contenido de energía e información de ese campo particular que da origen a nuestro cuerpo físico. Experimentamos ese campo subjetivamente en forma de pensamientos, sentimientos, emociones, deseos, recuerdos, instintos, impulsos y creencias. Este mismo campo es percibido objetivamente como el cuerpo físico, y por medio del cuerpo, percibimos ese campo como el mundo. Pero todo está hecho de lo mismo.
Nuestro cuerpo no es independiente del cuerpo del universo, porque al nivel de la mecánica cuántica no existen fronteras bien definidas. Ese campo cuántico más grande, el universo, es nuestro cuerpo ampliado.
El sistema nervioso humano no solamente es capaz de tomar conciencia de la información y de la energía de su propio campo cuántico, sino que, como la conciencia humana es infinitamente flexible a través de ese maravilloso sistema nervioso, podemos cambiar conscientemente el contenido de información que da origen a nuestro cuerpo físico. Podemos cambiar conscientemente el contenido de energía y de información de nuestro propio cuerpo de mecánica cuántica y, por tanto, influir en el contenido de energía y de información de nuestro cuerpo ampliado, nuestro entorno, el mundo, y hacer que sucedan cosas en él.
Este cambio consciente se logra a través de las dos cualidades inherentes a la conciencia: la atención y la intención. La atención da energía, y la intención transforma. Cualquier cosa a la cual prestemos atención, crecerá con más fuerza en nuestra vida. Cualquier cosa a la cual dejemos de prestar atención, se marchitará, se desintegrará y desaparecerá. Por otro lado, la intención estimula la transformación de la energía y de la información. La intención organiza su propia realización.
El acto de dirigir la intención sobre el objeto de la atención desencadenará una infinidad de sucesos espacio-temporales orientados a producir el resultado buscado, siempre y cuando que uno cumpla las otras leyes espirituales del éxito. Esto se debe a que la intención, dirigida sobre el campo fértil de la atención, tiene un infinito poder organizador. Infinito poder organizador significa poder para organizar una infinidad de sucesos espacio-temporales, todos al mismo tiempo.
En el orden general de la naturaleza, todo se conecta y se correlaciona con todo lo demás. La naturaleza es una sinfonía. Y esa sinfonía es orquestada en silencio desde el fundamento último de la creación.
El cuerpo humano es otro buen ejemplo de esta sinfonía. Una sola célula del cuerpo humano realiza cerca de seis billones de funciones por segundo, y debe saber lo que todas las demás células están haciendo al mismo tiempo.
Lo que es asombroso acerca del sistema nervioso de la especie humana es que puede gobernar ese infinito poder organizador a través de la intención consciente. En la especie humana, la intención no está fija o encerrada en una red rígida de energía e información. Tiene una flexibilidad infinita. Mientras no infrinjamos las otras leyes de la naturaleza, a través de nuestra intención podemos, literalmente, dirigir las leyes de la naturaleza para convertir en realidad nuestros sueños y nuestros deseos.
La intención sienta las bases para el flujo fácil, espontáneo y suave de la potencialidad pura, que busca pasar de lo inmanifiesto a lo manifiesto. La única advertencia es que utilicemos nuestra intención para beneficio de la humanidad; pero eso es algo que sucede espontáneamente cuando uno está alineado con las siete leyes espirituales del éxito.
La intención es el verdadero poder detrás del deseo. La sola intención es muy poderosa, porque es deseo sin apego al resultado. El solo deseo es débil, porque en la mayoría de los casos es atención con apego. La intención es desear respetando estrictamente todas las demás leyes, pero en particular la sexta ley espiritual del éxito: la ley del desapego.
La intención, combinada con el desapego, lleva a una conciencia del momento presente centrada en la vida. Y cuando la acción se realiza teniendo conciencia del momento presente, su eficacia es máxima. La intención mira hacia el futuro, pero la atención está en el presente. Mientras la atención esté en el presente, la intención hacia el futuro se cumplirá porque el futuro se crea en el presente. Debemos aceptar el presente tal como es. Aceptemos el presente y proyectemos el futuro. El futuro es algo que siempre podemos crear por medio de la intención desapegada, pero nunca debemos luchar contra el presente.
El pasado, el presente y el futuro son propiedades de la conciencia. El pasado es recuerdo, memoria; el futuro es expectación; el presente es conciencia. Por consiguiente, el tiempo es el movimiento del pensamiento. Tanto el pasado como el futuro nacen en la imaginación; solamente el presente, que es conciencia, es real y es eterno. Lo es. Es la potencialidad para el mundo del espacio y el tiempo, la materia y la energía.
Es un campo eterno de posibilidades que se experimenta a sí mismo en forma de fuerzas abstractas, trátese de la luz, el calor, la electricidad, el magnetismo o la gravedad. Estas fuerzas no están ni en el pasado ni en el futuro; sencillamente son.
Nuestra interpretación de estas fuerzas abstractas hace posible que tengamos la experiencia de los fenómenos concretos. Las interpretaciones que recordamos de las fuerzas abstractas crean la experiencia del pasado, mientras que las que anticipamos crean el futuro. Ellas son las cualidades de la atención en la conciencia. Cuando estas cualidades se liberan de la carga del pasado, la acción en el presente se convierte en suelo fértil para la creación del futuro.
La intención, apoyada en esta libertad indiferente del presente, actúa como catalizador para la mezcla correcta de materia, energía y sucesos espacio-temporales para crear cualquier cosa que deseemos.
Si tenemos conciencia del momento presente centrada en la vida, entonces los obstáculos imaginarios, los cuales constituyen más del noventa por ciento de los obstáculos percibidos, se desintegran y desaparecen. El restante cinco a diez por ciento de los obstáculos percibidos se pueden convertir en oportunidades por medio de la intención focalizada.
La intención focalizada es la atención que no se aparta de su propósito. Tener una intención focalizada significa mantener nuestra atención en el resultado que perseguimos, con un propósito tan inflexible que impida completamente que cualquier obstáculo consuma o disipe la concentración de nuestra atención. Se eliminan de la conciencia todos los obstáculos, de manera total y completa. Así podemos mantener una serenidad inconmovible, a la vez que mantenemos con pasión intensa el compromiso con nuestro objetivo. Éste es, simultáneamente, el poder de la conciencia sin apego y la intención focalizada.
Aprendamos a aprovechar el poder de la intención, y podremos crear cualquier cosa que deseemos. Todavía será posible obtener resultados a través del esfuerzo y la constancia, pero a un precio; ese precio puede ir desde la tensión emocional hasta una enfermedad cardiaca o un trastorno de la función del sistema inmunológico. Es mucho mejor dar los siguientes cinco pasos para poner en práctica la ley de la intención y el deseo. Cuando sigamos estos cinco pasos para cumplir nuestros deseos, la intención generará su propio poder.
1) Entremos en el espacio de la conciencia pura. Eso significa ubicarnos en medio de ese espacio silencioso que hay entre los pensamientos, entrar en el silencio, ese nivel de sólo ser que es nuestro estado esencial.
2) Una vez establecidos en ese estado de sólo ser, liberemos nuestras intenciones y nuestros deseos. Cuando uno está realmente en ese espacio, no hay pensamiento, no hay intención; pero en cuanto sale de él, en esa unión entre el espacio silencioso y un pensamiento, es posible introducir la intención. Si tenemos una serie de metas, escribámoslas y concentremos nuestra intención en ellas antes de entrar en el espacio silencioso. Si deseamos una carrera de éxito, por ejemplo, debemos entrar en el espacio silencioso con esa intención, y así la intención ya estará allí como una tenue llama vacilante en nuestra conciencia. Liberar las intenciones y los deseos en este espacio significa sembrarlos en el suelo fértil de la potencialidad pura y esperar a que florezcan en el momento propicio. No es conveniente desenterrar las semillas de los deseos para ver si están creciendo, o aferrarse rígidamente a la manera como deberán desarrollarse. Lo único que hay que hacer es dejarlas libres.
3) Permanezcamos en el estado de auto-referencia. Esto significa permanecer establecidos en la conciencia de nuestro verdadero yo - nuestro espíritu, nuestra conexión con el campo de la potencialidad pura. También significa no vernos a nosotros mismos a través de los ojos del mundo, o dejarnos influir por las opiniones y las críticas de los demás. Una buena manera de mantener el estado de auto referencia es no divulgar nuestros deseos; no compartirlos con nadie, a menos que la otra persona tenga exactamente los mismos deseos que nosotros y entre los dos exista una unión fuerte.
4) Renunciemos a nuestro apego al resultado. Esto significa renunciar a nuestro rígido interés por un resultado específico y vivir en la sabiduría de la incertidumbre. Significa disfrutar cada momento de la jornada de la vida, aunque desconozcamos el desenlace.
5) Dejemos que el universo se encargue de los detalles. Nuestras intenciones y nuestros deseos, una vez liberados en el espacio silencioso, tienen un infinito poder organizador.
Confiemos en que ese infinito poder organizador de la intención orquestará todos los detalles por nosotros.
Recordemos que nuestra verdadera naturaleza es el espíritu puro. Llevemos la conciencia de este espíritu a donde quiera que vayamos, liberemos suavemente nuestros deseos, y el universo manejará los detalles por nosotros.

Deepak Chopra